¿Conoces esa sensación? Estás tumbado en una postura de yoga que se siente más o menos bien, pero solo más o menos bien. Ahí es precisamente donde entra en juego el yoga Iyengar : en lugar de pasar rápidamente a otra postura, te quedas en ella y la analizas con detenimiento.
El hombre detrás del estilo
Este estilo recibe su nombre del maestro de yoga indio B.K.S. Iyengar , quien influyó significativamente en el yoga occidental. Su filosofía: el yoga debe ser accesible para todos, independientemente de la flexibilidad, la edad o la experiencia previa.
Las herramientas como clave
La característica principal de este estilo es el uso de accesorios : correas, bloques, mantas e incluso sillas. Estos te ayudan a construir una postura correctamente sin sobreesforzarte ni forzarte a realizar un movimiento incorrecto. Quienes practican con bloques por primera vez suelen sorprenderse de lo mucho más fácil que les resulta una postura de repente.
Tres cosas que puedes probar de inmediato
- Colocar un bloque bajo la mano en la postura del triángulo (Trikonasana) – para lograr mayor estiramiento en el costado en lugar de presión en la zona lumbar.
- Correa alrededor de los pies en flexión hacia adelante (Paschimottanasana) – cuando las manos aún no pueden alcanzar los dedos de los pies
- Coloca una manta debajo de las rodillas mientras estás sentado sobre los talones; así tendrás las rodillas más relajadas cuando estés sentado durante periodos prolongados.
La alineación como práctica para la vida
Lo que comienza en la esterilla suele tener un efecto duradero: quienes aprenden a observar con más atención y a ser pacientes a menudo incorporan esta sensación a su vida cotidiana. No como una gran promesa, sino simplemente como un pequeño cambio perceptible en cada sesión de ejercicio.
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